CONCLUSION DE NEUROBIOLOGOS Y NEUROPSICOLOGOS: Para mantener el cerebro sano, hay que entrenarlo como un músculo La “gimnasia mental” ayuda a prevenir la aparición temprana del Alzheimer o el Parkinson.

ejercicios de memoria

CONCLUSION DE NEUROBIOLOGOS Y

NEUROPSICOLOGOS:

Para mantener el cerebro sano, hay que entrenarlo

como un músculo

La “gimnasia mental” ayuda a prevenir la aparición

temprana del Alzheimer o el Parkinson.

El cerebro no deja de sorprender. Se lo estudia desde siempre pero últimamente cada vez hay más líneas de investigación que intentan arrancarle secretos para encontrar la forma de prevenir y curar enfermedades como el Alzheimer o el Parkinson. Eso ocurre porque mientras que en la época del Imperio romano la expectativa de vida era de 22 años y a comienzos del siglo XX, de 50, hoy ronda los 80 años. Ese “avance” permite detectar más casos de esas dolencias que todos temen y que, por lo general, suelen instalarse en la Tercera edad.

Nadie quiere vivir entre la confusión y el olvido. ¿Se puede hacer algo? Un nuevo estudio de los Institutos Nacionales de la Salud (NIH, según su sigla en inglés), de los Estados Unidos, reconfirma el valor que tienen los ejercicios de entrenamiento cognitivo para mantener saludable al cerebro. “La mente admite la ejercitación y de hecho mejora su rendimiento. Es algo así como un músculo que crece o se desarrolla cuando se lo ejercita: en la niñez, la estimulación mediante aprendizaje y gratificación es fundamental; y en la vejez, es imprescindible”, comenta el médico experto en gerontología Guillermo Che Kenny.

“Diversos estudios demuestran que la ejercitación y la estimulación cognitiva pueden retrasar la aparición del deterioro de los trastornos cognitivos y de las funciones intelectuales en personas sin patología”, puntualiza Facundo Manes, neurobiólogo, director del Instituto de Neurología Cognitiva (INECO).

Lo que aconseja la ciencia, con esa recomendación de “estimulación cognitiva”, ya se traduce en diferentes ofertas. El auge del sudoku (una cuadrícula que hay que completar con la combinación de números que van del 1 al 9) es altamente llamativo. En Japón se popularizó a partir de 1984 y en 2005 se convirtió en infaltable en la mayoría de los diarios nacionales de los Estados Unidos. Jugarlo es uno de los más claros ejemplos de esa estimulación tan beneficiosa.

La poderosa Nintendo también vio la veta. El año pasado lanzó su “Brain Training”, con ejercicios simples que ayudan a estimular las funciones cognitivas (como el aprender o prestar atención). “Para mí, el rompecabezas es uno de los juegos más útiles”, asegura, sin embargo, Roberto Sica, jefe de Neurología del Hospital Ramos Mejía. Y explica sus fundamentos: “Para armarlo, hay que combinar colores, formas y diseño y seguir una secuencia lógica en su construcción. Con un rompecabezas, el concentrarse en la forma y el color movilizan al hemisferio cerebral derecho; en tanto que el diseño y la secuencia lógica hacen lo propio con el izquierdo. Y tiene otra ventaja: es bueno para cualquier edad. Claro que el ajedrez es el ejercicio mental por excelencia, en el que también los dos hemisferios participan activamente”, concluye el experto.

No hay que interpretar estas recomendaciones como el gran escudo para enfrentar las enfermedades neurodegenerativas. No es que resolviendo 10 sudokus por día se puede ahuyentar el fantasma de esas dolencias, pero sí se contribuye a protegerse de ellas y a mantener a una de las facultades más valoradas -la memoria- en condiciones óptimas.

“Una persona que ejercita su cerebro asiduamente aumenta su reserva sináptica, es decir, el número de conexiones entre neuronas; hoy se sabe que ese incremento actúa como protector del deterioro cognitivo que lleva al desarrollo de diferentes tipos de demencia”, explica Sica.

“Aquellos que han llevado una vida intelectual activa en distintas etapas de la vida tienen menos probabilidades de presentar trastornos cognitivos en la edad adulta”, subraya Facundo Manes. Entonces, confirmado: entrenar el cerebro es bueno y, además, es posible. Con crucigramas, juegos de cartas o simplemente con empezar un nuevo curso de idiomas. “Todo lo que implique un cambio, un desafío, un aprendizaje, es recomendable. Siempre y cuando nos cuidemos del estrés”, advierte el neurobiólogo.

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